¿Qué es la energía y para qué la necesitamos?

Desde que los seres humanos descubrimos cómo obtener luz y calor del fuego, allá en la época de las cavernas, la búsqueda de nuevos y más efectivos combustibles ha sido constante en nuestra historia. La máquina de vapor permitió además obtener del fuego una fuerza mecánica. El motor de explosión que aún hoy usamos mayoritariamente no hace sino quemar. El descubrimiento del electromagnetismo y finalmente la manipulación del átomo nos permitieron acceder a nuevas formas de energía. Y se siguen buscando alternativas, la eólica, la solar… Pero generar energía es un proceso muy costoso.

La energética es una industria crucial para la economía mundial, y es considerada como estratégica para la seguridad de las naciones. Vemos a día de hoy cómo la dependencia de Europa del gas ruso es utilizada como arma política por unos y por otros, vemos cómo Japón se ve incapaz de apagar definitivamente sus centrales nucleares a pesar de los riesgos que representan y que tristemente bien conocen, vemos cómo el petróleo sigue siendo considerado como motor de desarrollo económico a pesar de que es un recurso que se sabe limitado en el tiempo y, mientras algunos países árabes tratan de construir modernas ciudades financieras como sustituto de su tradicional fuente de ingresos, los EEUU tratan de recuperar su supremacía económica convirtiéndose en el primer productor mundial de crudo o el gobierno español trata de encontrar yacimientos en las costas de Canarias como modo de paliar la actual crisis económica del país.

Algunas voces, que aunque cada vez sean más aún son consideradas marginales y no científicas, buscan formas de energía que resulten libres, inagotables, limpias y gratuitas para todos. La llamada “energía del punto cero” es vista por ellas como la solución al problema energético mundial.

Pero aunque se lograra una energía libre y gratuita su explotación sería enormemente problemática para los equilibrios – o más bien desequilibrios – político económicos del mundo desarrollado. Las grandes potencias energéticas la verían como un riesgo para la seguridad de sus ciudadanos. Por ello todas las soluciones energéticas resultan a corto plazo muy problemáticas.

Pero ¿qué es la energía y para qué la necesitamos?

El concepto de energía está tan asumido por todos que incluso se dice que nuestras células necesitan energía para poder funcionar correctamente. Se habla de ATP como si fuera una abstracción matemática de la que nadie se pregunta ya qué es.

Nosotros pensamos que la energía es movimiento. La única energía que existe es la cinética. El calor y la luz son movimiento.

Necesitamos energía para mover nuestras máquinas porque no controlamos la gravedad. Y no controlamos la gravedad porque no hemos entendido todavía la Naturaleza. No la hemos comprendido porque estamos limitados por los modelos que hemos construido nosotros mismos. El vigente modelo atómico no contempla la existencia de una fuerza antigravitatoria, y ni mucho menos que se halle comprendida en la gravedad misma.

Nosotros pensamos que la fuerza de gravedad contiene en sí misma la fuerza de antigravedad, el frío contiene en sí mismo el calor y la obscuridad la luz. De modo que no es necesario generar ninguna energía, ni siquiera una que sea limpia libre e inagotable, lo único que hace falta es saber cuál es el mecanismo para poder controlarlo.

La Naturaleza nos lo está dando todo y no lo conocemos. Su fuerza todavía se le presenta al ser humano como un enemigo imprevisible y ciego capaz de aniquilarnos sin contemplaciones, contra el que hay que luchar.

Estas afirmaciones parecerán sospechosas de pseudocientífismo. Suenan a filosofía oriental. Pero es que tal vez las filosofías orientales lleven mucha ventaja a nuestra ciencia positivista occidental.

Para nosotros todo lo que existe son frecuencias y fases de variación. Si se conocen se puede modificar la materia, acelerar y desacelerar los procesos biológicos, unir y separar sin esfuerzo ninguno.

En vez de abrir cada puerta a base de fundirla con calor – de destruirlas – las puertas han de abrirse con la llave apropiada y sin esfuerzo…